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Para los españoles sobre Rusia, para los rusos sobre España
по-русски

fecha de publicación: 18/11/2008

Sala del teatro "Llantiol"

“Los futuristas son como… los rusos en Cataluña”

El domingo 16 de noviembre en el café-teatro “Llantiol” se celebró una charla sobre la poesía de los futuristas rusos. El motivo fue una gran exposición de Alexandr Ródchenko, fotógrafo y diseñador muy cercano a los futuristas, que tiene lugar ahora en La Pedrera.

Estas charlas sobre poesía rusa las llevan dos personas: Masha Ignátieva, profesora de la Escuela Oficial de Idiomas, y Pavel Lukiánov, poeta que se encuentra en Barcelona para trabajar en un proyecto como… ingeniero. Hasta ahora las charlas se han organizado en la Escuela, con la participación de los alumnos que estudian ruso y cualquiera que estuviera interesado en ellas. Comentó una participante que “a veces hay mucha gente, a veces nos quedamos poco más de tres”… Pero se ha formado un círculo de aficionados y llama la atención de que tienen hábitos muy democráticos y abiertos, están acostumbrados a hablar con sinceridad y a escuchar unos a otros. Eso es por lo menos lo que me pareció a primera vista. El tema elegido no era nada fácil. ¡Qué intente una persona no muy ducha en filología expresar su actitud hacia, por ejemplo, un verso como este!:
Bobeobi se cantaban labios,
Veeomi se cantaban miradas,
Pieeo se cantaban cejas,
Lieeei se cantaba una apariencia.
Gzi-gzi-gzeo se cantaba una cadena.
Así en el lienzo de unas correspondencias
Fuera de la dimensión vivía un Rostro.

(Traduzco este verso de Jlébnikov sólo para este caso, sin pensar mucho)

Es una aventura arriesgada involucrar a la gente en una conversación sobre fenómenos tan polifacéticos como el futurismo. Pero Masha y Pavel lo hacen, insisten que no es una conferencia sino una charla donde participan todos, y el público perplejo se pone a pensar, valorar, intenta dar forma a su postura. Eso me parece muy bien. Y me parece muy bien que un chaval desafiante, al declarar que no ve absolutamente nada en Jlébnikov, después de un discurso ardiente –pero muy profesional– desde el público, diga “gracias” y se quede pensativo. Cuando empiezas hablar sobre el futurismo ruso inevitablemente terminas hablando sobre la evolución rusa. Masha, en plan provocativo, puso entre los poemas a discutir un poema de Maiakovski que todos los que estudiamos en un colegio soviético, tuvimos que aprender de memoria: “Conversación con el camarada Lenin”. Alguien dijo que se quedó escandalizado: “¡que bazofia llevábamos en las cabezas!” Otro dijo que “al revés, sentí como una brisa fresca”.

Pavel Lukiánov y Masha Ignátieva Pavel y Masha

Los participantes eran la gente que por su propia cuenta va construyendo su mundo interior, al alejarse –aunque sólo geográficamente– de su cultura nativa y acercándose a otra cultura, también con las tradiciones fuertes de vanguardia artística. Me pareció curiosa una réplica de Pavel. Dijo: los futuristas eran personas que de repente se vieron en un mundo nuevo, todos los recursos del arte habitual les parecieron insuficientes, “el futurismo es como hacer un traslado a un nuevo lugar. Es como los rusos en Cataluña, tenemos que describir cosas nuevas partiendo de los recursos de los que disponemos. Describir la butifarra partiendo de la salchicha rusa”. De aquí, toda la ruptura de la lengua y un intento de sacar de ella nuevos sentidos.

el público en el teatro "Llantiol" el público en "Llantiol"

También durante la velada se mostraron unos divertidos dibujos animados de propaganda soviética de los años 20. Todos se reían contagiados más que nada por una niña que estaba en la sala y que se partía de risa. Nos reíamos… pero algo nos reconcomía a todos: ¿quiénes éramos, y quiénes somos ahora? En fin, no era un acto como los que suelen organizarse siempre para intentar atraer subvenciones o mostrar lo buenos y cultos que somos sino una velada que tenía un valor por sí misma. Vinieron también bastantes españoles (y catalanes, si alguien quiere especificar) que, claro, sabían bien ruso, y creo que también sacaron algo en limpio. Los organizadores y el núcleo de estas charlas la forman la así llamada Sociedad Idealista Rusa que ahora está en proceso de convertirse en la Asociación Idealista Catalana Rusa.

Aglaia

En el bar del teatro

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