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Para los españoles sobre Rusia, para los rusos sobre España
по-русски

Fecha: 15/09/2009

Katyn

Con dos años de retraso llega a España la película “Katyn” (2007) de Andrzej Wajda. En ella el veterano director polaco ilustra un suceso histórico oculto durante mucho tiempo, el fusilamiento por orden de Stalin en la primavera de 1940 de 15.000 a 20.000 ciudadanos polacos, muchos de ellos oficiales del ejército y prisioneros del Ejército Rojo. Los hechos se enmarcan en la invasión de Polonia de los ejércitos alemán y ruso como consecuencia del pacto germano soviético firmado para repartirse este país. La primera escena es esclarecedora. Se encuentran en un puente una multitud de civiles que huye del ejército alemán con otra que huye del ejército soviético. Al invadir Rusia el ejército alemán encontró en Katyn, una pequeña localidad cercana a la ciudad rusa de Smolensk, unas fosas comunes llenas de cadáveres con el uniforme del ejército polaco. El régimen nazi sacó a la luz estos hechos utilizándolos en su tiempo como propaganda antisoviética. Sin embargo, la Unión Soviética siempre negó su responsabilidad y achacó a los alemanes la autoría de las ejecuciones. Aunque las pruebas siempre apuntaron a la NKVD, los servicios secretos rusos, se ocultó siempre este hecho tanto en Rusia como en Polonia y tan sólo en los años 90, durante la Perestroika, Gorbachov reconoció la responsabilidad de la NKVD en la masacre.

Hitler y Stalin, una caricatura de 1939

Caricatura de Low, en septiembre de 1939. El encuentro; Hitler: La hez de la sociedad, creo. Stalin: El sanguinario asesino de los trabajadores, supongo

Los hechos son descritos en el film de manera elíptica mostrando en la primera parte la mezcla de incertidumbre y desesperanza de algunas mujeres en la Polonia ocupada por alemanes y rusos sobre el destino de sus maridos e hijos. Wajda intercala documentales en blanco y negro de la época algo que contribuye a dar verosimilitud a la narración filmica. En la segunda parte se muestran los mecanismos de ocultación de la masacre por parte del nuevo régimen polaco que surgió tras la II Guerra Mundial. Sólo al final se muestran de manera descarnada las imágenes de los asesinatos, en forma de tiro en la nuca, de los oficiales cuyo regreso esperaban en vano sus parientes. Quizá en estas escenas finales sobre algún detalle melodramático como la mano con el rosario que sobresale cuando uno de los oficiales es sepultado en una fosa común. Hay algo indiscutiblemente personal del director en esta película. Su propio padre fue una de las víctimas de la matanza de Katyn y su madre estuvo durante años sin saber el destino de su marido. Es recomendable ver la película en su versión original en la que polacos, rusos y alemanes, se expresan en su propia lengua. El doblaje en español puede llegar a convertir un film digno y con pretensiones históricas, en una convencional película de guerra de buenos y malos al estilo de Hollywood aunque no aparezca Brad Pitt en el papel de bueno oficial (o en este caso de oficial bueno).

J.M.C.