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Para los españoles sobre Rusia, para los rusos sobre España

Publicado 24/04/2011

Bulat Okudzhava

El estepario año ruso-español

Estamos viviendo el año de Rusia en España, o a la inversa, como prefieran. Intercambios culturales entre ambos países con un pasado histórico unido en un punto: la guerra civil española y sus consecuencias. Entiendo que, desde el ámbito musical, poco o nada se va a impulsar desde el organismo que gestiona el ‘año dual’. Así que me dispongo, desde mis limitados conocimientos de la historia musical rusa no clásica, a esbozar algunas líneas de grupos y estilos que he ido conociendo tras mis visitas a este inmenso país.

Si uno sondea la oferta discográfica de música rusa disponible en España, topará con la estepa casi absoluta. Algunas referencias a grupos folclóricos de la tradición coral o instrumental (balalaikas y acordeones) cultivadora de festividades populares  (regadas o no por el vodka) y litúrgicas. Más allá, nada. Pero Rusia tiene un legado musical tan grande como sus fronteras, inabarcable.

VysotskiEmpiezo con los cantautores. El más conocido es Vladimir. Visotskii, hasta el punto que cuenta con una estatua en la ciudad de Ekaterimburgo, en los Urales. Músico y actor, fue todo un símbolo en la Unión Soviética y mantuvo su prestigio tras el derrumbe de la URSS en 1991. Visotskii canta con voz aguardentosa letras que penetran en el alma del ciudadano corriente. De la época soviética llega otra voz, esta vez extraordinaria de modulación. Es Bulat Okudyava. Sus composiciones son piezas cortas de soberbio lirismo. Canta a la vida y a sus gentes, a las difíciles condiciones del día a día, a ese gen único de los rusos para sobreponerse a las más inhumanas restricciones, a las ciudades... Otro cantautor puente entre la URSS y Rusia es Alexander Rosenbaum. Su voz grave no deja lugar a equívocos. Sus textos mezclan la metáfora con mensajes clarividentes.

Los tres músicos citados tocan un tema común: la Segunda Guerra Mundial, un hecho que ha marcado la sociedad rusa a sangre y fuego porque se dejaron más de 20 millones de muertos. El grupo que mejor personifica el espíritu patriótico de resistencia a la ocupación nazi es Liubé. También se escuchan canciones con esa temática en un disco del 2003 de una de mis voces femeninas favoritas: Pelaguéa. De voz aguda tocada por lo sobrenatural, su cancionero atesora tonadas populares, espirituales y combativas.

Pelagueia

En el pop y rock, muchos nombres. Dos bandas cuyas canciones juegan continuamente con la metáfora son Akvarium y DDT, con sensibles variaciones en el armazón instrumental. En esta tesitura se mueve Mashina Vriemini. Sus letras son más claras y sus canciones apuntan hacia el rock. Tiene una de las canciones, titulada ‘Charla en el tren’, más sintomáticas de la doble vertiente de la moral rusa: resignación porque da igual lo que se haga, todo seguirá como siempre; y su contertulio, preñado de optimismo y de esperanzas de progreso. Otra banda nada despreciable es Chiy & Cº, rock al servicio de la libertad.

Grupo "Akvarium"Pero en lo que es pop, parecidísimo al pop de la movida madrileña de los ochenta, nadie mejor que grupo Kinó liderado por Víctor Tsoi. Frágil, perspicaz, agudo, sensible. Es el Antonio Vega ruso. En femenino, voces pop muy conocidas son las de Ziemfira o la de Surganova. No de Rusia, pero muy cercana es Elena Frolova. Y en el estilo denominado ‘romanza’, algo así como la ‘copla’ en su concepto popular, cantantes como Grigori Lieps.

Repito, esto es una mínima parte del mercado musical ruso, del gran número de discos editados, de la variedad y matices en los estilos, de las numerosas emisoras musicales con contenidos sólo de música rusa y las salas de conciertos programando cada semana. Sin embargo, sólo puedes acceder al corazón musical ruso vía internet o visitando el país.

Fernando Blanco