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Para los españoles sobre Rusia, para los rusos sobre España
 

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Publicado en Laberintos: revista de estudios sobre los exilios culturales españoles, Nº3 (Valencia, 2004).

Natalia Kharitonova (GEXEL, UAB)

Adaptaciones teatrales de César Arconada en el exilio soviético: La Gitanilla de Cervantes y El sombrero de tres picos de Alarcón

La Gitanilla

Arconada llegó a la Unión Soviética en mayo de 1939 y no tardó mucho en reincorporarse a la vida artística de Moscú. Una de las primeras realizaciones de Arconada fue la adaptación de La Gitanilla, una de las Novelas ejemplares de Cervantes para el Teatro Gitano de la capital soviética.

En la novela de Cervantes, un joven noble madrileño se enamora de Preciosa, bella y también joven gitana, que le somete a la prueba de convertirse en un gitano y con esta condición compartir la vida de la tribu durante dos años para comprobar su amor y conocerla mejor. Éste es el requisito para el matrimonio que Preciosa propone a Juan de Cárcamo. Viajando por varias tierras españolas, los gitanos llegan a Murcia, donde la hija de la mesonera, Juana la Carducha, se enamora de Andrés y se lo declara a él, pero Andrés no acepta su amor ni el matrimonio, alegando que los gitanos sólo se casan entre ellos. La enamorada rechazada inventa una venganza, oculta entre las cosas de Andrés unas joyas suyas y declara su desaparición. Después del registro, las joyas aparecen y a Andrés se le acusa del robo, agravado por el homicidio que comete matando a un soldado que le trata de un modo ofensivo. Preciosa va a casa del Corregidor de Murcia para pedirle aplazar la ejecución, y es cuando la gitana vieja descubre al Corregidor y a su mujer que Preciosa es su hija perdida. Entonces, Preciosa se ve obligada a revelar el secreto de su prometido, Andrés, que también es vástago de una familia noble. Le liberan de prisión y se celebra su boda.

La puesta en escena de esta obra en el Teatro Gitano tuvo una historia complicada debido a la invasión nazi del territorio de la URSS en 1941: por ello, primero el espectáculo se estrenó en los teatros del Extremo Oriente, y sólo tres años más tarde el montaje fue realizado en la capital. El mismo Arconada nos dio detalles sobre la adaptación que había elaborado y la historia del montaje en un artículo publicado con motivo del estreno de La Gitanilla en el Teatro Gitano Romén de Moscú en 1944. Pero antes de pasar a exponer la historia de la creación de esta obra, me gustaría dar la información sobre este teatro tan especial que aporta el crítico literario ruso Fevralski en su “Artículo crítico sobre La Gitanilla[1]:

Este teatro fue organizado en el año 1931, y es único en el mundo. En él fueron reunidos unos grupos de cantadores y bailadores de gran maestría, que tanto abundan en el pueblo gitano. Los artistas gitanos, a la vez que ponían en escena los espectáculos teatrales, ellos mismos pasaban por una buena escuela dramática, donde se perfeccionaban como actores. Este teatro tiene como base el folklore nacional de cantos y bailes y reúne en sí elementos dramáticos y musicales. Esta mezcla de géneros imprime un sello especial al espectáculo.
La serie de obras puestas en escena por este teatro han sido escritas tanto por autores gitanos (primeros representantes de su joven literatura), como por autores rusos, teniendo en cuenta el carácter específico del teatro. Estas obras presentan, en gran parte, una serie de cuadros de costumbres gitanas; otras, son escenificaciones de obras clásicas consagradas a los gitanos. Así, por ejemplo, Carmen, según adaptación de la novela de Merimée (1934); Los zíngaros, adaptación de la obra de Puschkin (1939); Makar Chudrá, escenificación de la obra de Gorki (1939)[2] .

El año 1939 en este Teatro se estrenó Bodas de sangre, de Lorca, representada en lengua gitana -la primera aproximación al teatro español. El escritor exiliado se entusiasmó mucho viendo cómo los representantes del pueblo gitano hacían su propio teatro. Y como él mismo nos comunica,

En esta primera visita al pequeño y curioso teatro que los gitanos tienen cerca de la plaza de Puschkin, nació la idea de adaptar para ellos una de las obras más bellas de nuestra literatura: La Gitanilla, de Cervantes[3].

Arconada explica que la adaptación contó con dos versiones. Cuando escribió la primera, introdujo unos cambios importantes en el desenlace de la obra al considerar el final de la novela de Cervantes demasiado convencional:

Entendía yo entonces que, no solamente el final de Cervantes era convencional, sino que era necesario afianzar más la idea gitana de la obra haciendo que los protagonistas, Preciosa y Andrés Caballero, siguieran, después de descubierta su procedencia social, la vida libre de los gitanos [...][4] .

En abril de 1941 una revista de teatro semanal, Teatrálnaia nedelia, publicó un artículo[5] donde la periodista anónima reproducía su conversación con Arconada, que en aquel momento ya había terminado su primera versión de la adaptación, al tiempo que en el Teatro Gitano se había iniciado el trabajo de puesta en escena. Arconada contaba que en España, donde, según su opinión, el estado del teatro era lamentable, no se le hubiera ocurrido nunca adaptar una obra de Cervantes; en cambio, en la Unión Soviética, en donde existía gran interés y respeto hacia la literatura clásica y en donde se iba a celebrar el 325 aniversario de Cervantes, decidió hacerlo.

A continuación Arconada daba detalles sobre la adaptación realizada, y explicaba su decisión de elaborar un nuevo desenlace para la obra. Es evidente que el enfoque con que se acercó el escritor palentino a la novela de Cervantes era social y marxista: en ello radica la explicación al hecho de que Arconada desdeñó el contexto renacentista que permite elevar el grado de la adecuación en la interpretación de la obra, y se centró en la oposición de las clases sociales, de los pobres y los ricos. Arconada opinaba que la novela de Cervantes estuvo condicionada por un “espíritu popular y democrático”: por lo tanto, la transformación final de la protagonista en una dama noble y rica contrastaba con el humanismo de la obra cervantina, y la imagen de Preciosa –“auténtica hija del pueblo” según Arconada–, quedaba demasiado artificial y distorsionada. Así, en la adaptación de Arconada, Preciosa se niega a volver a su familia noble, se casa con Andrés y los dos se quedan con los gitanos optando por una vida pobre, pero alegre y libre.

Este tratamiento tan atrevido del texto de un clásico de las letras españoles provocó una agitada discusión en los medios teatrales de Moscú, según apuntaba el propio Arconada en su artículo de La Literatura Internacional. Ésta fue la razón que obligó al adaptador a eliminar los cambios introducidos y a volver al final de la obra tal como estaba en la novela cervantina. En este caso Arconada consideraba “justa” la fidelidad al texto, puesto que

...la huida de los protagonistas con los gitanos es una idea romántica, justa si la obra hubiera sido escrita en el siglo XIX, convencional en una obra escrita a principios del siglo XVII. Por corregir el convencionalismo de Cervantes, hubiéramos caído en otro convencionalismo[6] .

Pero, en general, como veremos a continuación, para el escritor seguir el texto original en las adaptaciones era algo bastante relativo. En todo caso, se puede afirmar con seguridad que en la versión definitiva que sirvió de base para la puesta en escena de La Gitanilla,Arconada decidió mantener el desenlace original intacto, aunque en general se pueden detectar varios cambios en la versión adaptada para el escenario teatral.
            Más detalles sobre su adaptación los podemos encontrar en el “Artículo crítico sobre La Gitanilla”:

En la adaptación se ha conservado la línea del argumento y los personajes fundamentales de la novela. No ha sido conservada en la obra la figura del Paje, figura que no tiene una participación directa en el desarrollo de la fábula; en cambio han sido introducidos algunos personajes episódicos nuevos que permiten la posibilidad de desarrollar más ampliamente el fondo dramático de la acción[7] .

Según el crítico Fevralski, Arconada eliminó algunas “contradicciones” de la novela de Cervantes. Tanto el crítico soviético como Arconada interpretan la actitud de Cervantes hacia los gitanos como racista, y para ejemplificarla el crítico cita la frase con la que inicia su obra Cervantes: “Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones”. Aunque en realidad este concepto refleja un planteamiento filosófico más sofisticado que el simple racismo Fevralski lo califica como racista y opina que esta postura no concuerda con el humanismo del gran escritor del Siglo de Oro: por lo tanto, la eliminación de estas ideas realizada por el adaptador sólo favorece a la obra.

Otra contradicción, según la opinión de Fevralski, consiste en que en la novela de Cervantes no está aclarado si los sentimientos que experimenta Preciosa hacia Andrés son el agradecimiento o el amor. Arconada aclara las dudas e insiste en que la protagonista está enamorada de Andrés: “...y esto es más convincente para todo el desarrollo de los tipos y de la acción”[8] .

Al no disponer del texto íntegro de La Gitanilla de Arconada para reconstruir los momentos claves de la adaptación para su puesta en escena, he tenido que recoger la información de las reseñas del espectáculo antes citadas, del cartel del estreno del espectáculo en 1944 en Moscú[9] , y de un fragmento de la adaptación reproducido en la antología de Guerrero Villalba que formaba parte de la primera versión de la obra adaptada, como es fácil de deducir ya tras un simple cotejo de los elencos de personajes del cartel del espectáculo y de la obra reproducida por el investigador granadino[10] . En la primera versión aparecen varios personajes que no constan en la versión definitiva: el Paje poeta; el Teniente de la villa, su esposa y la amiga de ella; el escudero Contreras. Todo ello hace pensar que Arconada tuvo que suprimir las escenas del palacio señorial que se desarrollaban en Madrid, y probablemente reducirlas a las escenas en las calles madrileñas.

Se conservan todos los personajes principales de la obra de Cervantes: Preciosa; la Abuela de la Gitanilla; Juan, luego Andrés Caballero; Juana Carducha, hija de la mesonera; Don Fernando de Azevedo, corregidor de Murcia; Doña Guiomar, su esposa; el soldado, y el sobrino del alcalde. Además, el adaptador introduce el personaje del padre de Juan, don Francisco de Cárcamo, que en la obra original se menciona pero no actúa, y el personaje de su amigo, el pobre hidalgo don Luis. Si en la novela cervantina los gitanos nos son presentados como un grupo, en el cual destacan la protagonista y su abuela, y como un personaje secundario aparece Cristina, Arconada en su adaptación emplea más personajes gitanos —Maldonado, el gitano viejo; Amparo; Carmen; Gómez; Lillo; El Pulguita; Rosita—, lo que pone en evidencia el protagonismo que tienen los gitanos en la versión teatral de La Gitanilla.

Al hablar de la primera versión de la novela adaptada, cabe destacar aquella nueva interpretación que han recibido los gitanos en la obra dramática, y seguramente este aspecto ha sido conservado en la segunda versión. Por lo visto, a esto se refería el crítico Fevralski, al señalar la eliminación de contradicciones de la novela de Cervantes, realizada por Arconada, es decir, la así llamada actitud racista hacia el pueblo gitano. Los gitanos en la obra de Arconada no son ladrones, sino artistas —cantadores y bailarines: “Grupo de gitanos va caminando de Madrid, por la mañana, como todos los días, a ejecutar sus bailes por las plazas y recoger dinero”[11] .

En la primera versión de la adaptación de Arconada, Juan de Cárcamo declara su deseo de hacerse gitano, y entonces el motivo de la prueba de la vida entre los gitanos queda suspendido. Asimismo, en esta adaptación Preciosa no oculta su amor hacia Andrés, lo que menciona Fevralski en la reseña antes citada del espectáculo.

A una transformación importante, como ya hemos dicho, somete Arconada el final de la obra. En la obra original la Gitanilla está rogando al Corregidor aplazar la ejecución de Andrés y es cuando su abuela descubre el secreto de la procedencia de Preciosa, la cual a su vez explica a sus padres reencontrados la historia de Juan de Cárcamo, y a raíz de estos acontecimientos el Corregidor le libera y se prepara su boda. En la primera versión de la adaptación, la Abuela va al palacio con Preciosa y Cristina, y es la última quien resulta ser la hija perdida de los corregidores, que además de ella tienen otra hija más, Inés. En el fragmento reproducido por Guerrero Villalba no queda claro si la hija verdadera de los corregidores es Preciosa y se trata de un truco de los gitanos para liberar de la prisión a Juan y por ello hacen pasar por la hija desaparecida a Cristina, o si Cristina realmente procede de esta familia noble.

En todo caso, los representantes de la nobleza en la adaptación de Arconada están caracterizados de un modo satírico, y esto significa también un cambio sustancial que introduce el adaptador debido a su interpretación del concepto marxista de la lucha de clases, en el marco de la cual es inconcebible que los representantes de las clases opresoras tuvieran algún tipo de valor personal. Por ello los ricos y poderosos en la adaptación de La Gitanillason objeto constante de burlas, lo que al mismo tiempo pone en evidencia la afinidad de esta obra con la tradición de la farsa popular, a partir de la cual Arconada elaboró sus Tres farsas para títeres de finales de los años treinta. El tipo de ridiculización a que se someten los personajes ricos es absolutamente carnavalesco. Así, la pareja de Corregidores se pelea constantemente, y el Corregidor es adicto al alcohol. En la escena final de la boda en la primera versión de la adaptación, al Corregidor se le caen encima las albardas de los burros para gran alegría de todos los personajes que están en el escenario, que irrumpen en una risa incontenible, reforzada por un comentario de la Corregidora: “¡Ay, Corregidor, aunque has estudiado en Salamanca, las albardas de los burros te caen encima!”[12]

La lucha de clases antes mencionada, que condiciona la incompatibilidad de los dos mundos —de los gitanos pobres y él de los palacios—, vuelve a manifestarse en la escena de la boda, donde la gitana de antaño, Cristina, aparece en un traje cortesano que asimismo se convierte en objeto de burlas de los demás gitanos que también están presentes en la boda de Preciosa y Andrés:

AMPARO.—¡Cristina! ¡Cristina! ¿Pero qué es eso? ¡Ayer te acostaste como gitana y hoy has amanecido como princesa!
OTRA GITANA.—¿Pero qué llevas dentro, si parece que vas a parir por las caderas?
OTRA GITANA.—¡Y fijaos qué traje más abultado tiene! (Le toca el traje y le levanta la falda).[13]

La misma Cristina, que se ha trasformado en una dama, confiesa a sus amigas que quiere su “traje sucio de gitana”[14] porque definitivamente prefiere la vida alegre y libre de los gitanos a la comodidad y lujo del palacio. Tras haber pasado la primera noche en casa de sus padres nobles, sueña con volver con los gitanos:

…me acordaba de las noches alegres que dormíamos bajo las estrellas, sobre el suelo, en cualquier camino… Y yo decía, ¿qué es esto?, ¿quién soy?, ¿sueño?, ¿vivo? ¡Y me ponía muy triste, muy triste!… ¡Y quería marcharme del palacio, venir con vosotros a vivir como siempre, de gitana!... ¡tengo tanta pena en el corazón![15]

Una serie de problemas relacionados con la adaptación de la obra surgió debido a la necesidad de conformar el carácter lírico del Teatro para el cual se escribía la adaptación, con el “rebuscado culteranismo” de las poesías y del lenguaje de Cervantes. La solución fue conservar sólo dos poemas Cuando Preciosa el panderete toca y Cabecita, cabecita, tente en ti, no te resbales, convirtiéndolas en canciones, traducidas al ruso por Fédor Kelin, compañero y asiduo colaborador de Arconada. El lenguaje en que se expresan los personajes en la adaptación es más coloquial; además, como a Arconada le interesaba más crear unos caracteres populares, el ingenio de los diálogos y los juegos de palabras, tan propios en los personajes principales de Cervantes, no encuentra su reflejo en la obra teatral.

Otro momento interesante de la adaptación de Cervantes para el Teatro Gitano es la combinación de las lenguas gitana y rusa. Como ya se ha indicado antes, primeramente los espectáculos en el Teatro Romén se daban en lengua gitana. Pero, puesto que es una lengua minoritaria, para ampliar el auditorio del Teatro empezaron a estrenar obras dramáticas en ruso, como, por ejemplo, La zapatera prodigiosa de Lorca (1941). En La Gitanilla

...las escenas en que actúan los gitanos y los españoles, y éstas son la mayoría, están en ruso (la traducción al ruso es de M. Guelfand) y aquéllas en que sólo actúan los gitanos, en lengua gitana (la traducción al gitano es de I. Jrustaliev). Las canciones han sido escritas por el conocido especialista soviético de literatura española, profesor F. Kelin, y tienen un gran encanto poético[16] .

En la reseña del mismo espectáculo publicada en el periódico Moskovski bolshevík, Fevralski analiza la puesta en escena, considerando que, en general, ha sido un éxito, aunque no se halla exenta de algunas incorrecciones: en la escena de la boda la gitana vieja está sentada al lado de la esposa del corregidor como igual, lo que no corresponde a las costumbres de la época; en otra escena los alguaciles y el alguacil del pueblo llevan los vestidos demasiado lujosos.

El crítico destaca la actuación de los jóvenes artistas del grupo teatral: de Olga Petrova en el papel de Preciosa y de María Skvortsova, que interpretó a la Abuela, la gitana vieja que ha educado a Preciosa. El actor Shishkóv creó una imagen muy atractiva de Juan, joven noble enamorado de Preciosa, pero, como afirma Fevralski, el actor tiene que perfeccionar su expresión oral: entonación dramática, acentuación lógica y pausas[17].

El crítico teatral Gabinski también publicó en 1944 una reseña de este espectáculo del Teatro Gitano. Gabinski encuentra que en la adaptación el carácter de Juan no está suficientemente motivado: su conducta durante la prueba de los dos años de convivencia con los gitanos a que le somete Preciosa, resulta muy poco fiable:

No vemos en él ninguna señal de la lucha por felicidad, ninguna alusión al conflicto interior provocado por los celos o cualquier otro motivo. En este aspecto la adaptación resulta más floja que la novela de Cervantes[18] .

Pero al mismo tiempo Gabinski alaba los hallazgos escénicos del adaptador: por ejemplo, la imagen llena de colorido del pobre hidalgo Don Luis, que no está en la novela original pero que sintoniza mucho tanto con la obra de Cervantes como con la literatura del Siglo de Oro español en general.

Al analizar la puesta en escena de la obra adaptada, el crítico opina que el director no ha conseguido mantener la atmósfera única a lo largo de los cuatro actos del espectáculo, dirigiendo duras críticas al tercer acto de la venta:

Si en el último y los primeros dos actos se logra una tonalidad bastante convincente de las obras de teatro españolas del siglo XVI, el tercer acto se convierte de repente en una opereta de mal gusto. Sobre el escenario se mueven unos “españoles” condicionales, a cuyo lado actúan personajes de un plano de la vida cotidiana directamente caricaturescos —Alcalde y Mesonera. Todo el acto resulta absolutamente inadecuado en este pintoresco espectáculo[19] .

Arconada nos informa que inicialmente los decorados y los trajes fueron realizados por el artista español, también exiliado en Moscú, Alberto Sánchez, en colaboración con otro español, hermano de la mujer de Alberto, José Sancha. El grupo de teatro empezó a ensayar la obra en 1941 bajo la dirección del director de escena Zlatogórov, un alumno del celebre Nemiróvich-Dánchenko, pero el avance de las tropas fascistas impidió estrenarla en noviembre de 1941, como estaba previsto. Además, en el verano de 1941, cuando se inició la invasión alemana, el Teatro realizaba una gira artística por el interior del país, y por eso se perdieron las maquetas y los figurines de Alberto[20] . Finalmente, la obra se estrenó en Vladivostok en el verano de 1943, y luego se representó en los teatros del Extremo Oriente y de los Urales.

En Moscú los decorados y figurines para el espectáculo fueron realizados por los escenógrafos del teatro Sapéguina y Segal para sustituir el trabajo perdido de Alberto. Fevralski considera que no todos sus decorados eran acertados: por ejemplo, los interiores tradicionales no transmitían el colorido español. Sin embargo, los decoradores habían tenido más éxito al plasmar su fantasía en unas formas sencillas pero al mismo tiempo refinadas[21].

El estreno de La Gitanillaen Moscú tuvo lugar el 19 de febrero de 1944. Se produjo el cambio del director, y esta vez fue V. Yugov. La música para el espectáculo la escribió el compositor G. Bugachevski, adjunto al Teatro. Reseñando el espectáculo, Fevralski aprecia la técnica con que el compositor arregla los números musicales del montaje. El crítico teatral señala que Bugachevski es un gran conocedor de la tradición musical española y, al componer la música para los bailes y las canciones del espectáculo, aprovecha con maestría los motivos tradicionales españoles. Sólo la canción del soldado en la escena de la venta recibe las críticas de Fevralski, quien la encuentra disonante con la atmósfera general del espectáculo, aproximándose a un aria de opereta[22].

En el montaje realizado se combinaron los bailes y los cantos. En el elenco de personajes de la obra hay unos especialmente relacionados con el canto: la Cantaora española y dos guitarristas. En el grupo de baile que figura en el cartel, se contó con la participación de 18 actores. Los actores principales también interpretaron sus números de baile: por ejemplo, Juana la Carducha se enamora de Andrés cuando éste baila. Todo esto ayuda a imaginar este pintoresco montaje musical presentado al espectador soviético por el grupo del Teatro Gitano.

El público en Moscú recibió el espectáculo con gran conmoción, acogiéndolo con “francos, calurosos y entusiastas aplausos”, según informa Arconada[23] .

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1. La Literatura Internacional, 3 (1944), pp. 68-70.

2. Ibídem, p. 68.

3. Arconada, C. “La Gitanilla de Cervantes, en el Teatro Gitano.Palabras del autor de la adaptación”, en La Literatura Internacional, 3 (1944), p. 65.

4. Ibídem.

5. Len-a, E. “La Gitanilla de Cervantes”, en Teatrálnaia nedelia, 15 (7 de abril de 1941), p. 25.

6. Ibídem, p. 66.

7. Fevralski, A. “Artículo crítico sobre La Gitanilla”,en La Literatura Internacional, 3 (1944), pp. 68-69.

8. Ibídem, p. 69.

9. RGALI, fondo 2555, 1/302, p. 2-3.

10. Guerrero Villalba, José A. “Antología”, en C. M. Arconada: una recuperación (estudio, bibliografía y antología). Tesis doctoral inédita. Granada, Universidad de Granada, 1990, pp. 221-231.

11. Ibídem, p.221.

12. Guerrero Villalba, ob.cit., p. 231.

13. Ibídem, p. 227.

14. Ibídem.

15. Ibídem, p. 228.

16. Fevralski, A., ob.cit., ibídem.

17. Fevralski, A. “La Gitanilla”, en Moskvski bolshevik, 80 (4 de abril de 1944), p.4.

18. Gabinski, N. “Estrenos teatrales. La Gitanilla”, en Literatura i iskusstvo, 10 (4 de marzo de 1944), p. 4.

19. Ibídem.

20. Arconada, C. “La Gitanilla de Cervantes, en el Teatro Gitano”, ob.cit., p. 66.

21. Fevralski, ob.cit.

22. Ibídem.

23. Ibídem, p. 67.