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Para los españoles sobre Rusia, para los rusos sobre España
 

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La Molinera

Para realizar su segunda adaptación de los clásicos españoles Arconada escogió la novela de Pedro Antonio de Alarcón, El sombrero de tres picos. En el texto de un discurso posterior[1] que dirigió Arconada a los estudiantes soviéticos que asistieron a la representación de La Molinera[2] -éste es el título que dio el escritor a la adaptación escénica-, encontramos información sobre varios aspectos de la historia de su creación y de la interpretación dada por Arconada a la novela de su ilustre compatriota.

En el discurso mencionado Arconada indica primero las raíces populares de la novela original de Alarcón, comentando que el pueblo “es la cantera de donde todo sale” -notemos, que para Arconada, a partir de su afiliación al arte de avanzada, “el pueblo” siempre ha sido un concepto clave. Luego el escritor explica las razones de la popularidad y de “la continua elaboración” del tema en varios artistas españoles -un juicio que revela básicamente la idea en la cual se basa la versión de Arconada:

¿A qué se debe esta continua elaboración del mismo tema, esta inagotable fuente de inspiración artística? Muy sencillo: a su carácter hondamente popular, a la concreción de sus tipos, a sus raíces sociales, a la justicia que el pobre exige del poderoso, al triunfo de la honradez del pueblo sobre la perversión y la maldad de los todopoderosos.

Este fragmento nos pone de relieve que Arconada, cuya concepción artística tan sólo se consolidó en el exilio soviético, interpretó la novela clásica de Alarcón, al igual que la de Cervantes, en los términos de la lucha de clases.

La Molinera, como reza la denominación genérica en la portada de la copia  mecanografiada de la traducción, es una comedia en tres actos y seis cuadros. En la acotación inicial el autor explica que

La acción se desarrolla en los primeros años del siglo pasado en Andalucía. Para los números musicales hay que utilizar la música del ballet de Manuel de Falla El sombrero de tres picos, inspirado en la misma novela. Para el vestuario hay que utilizar los motivos de tapicería y los cuadros de Goya.

El espectáculo se abre con un Prólogo en el que el director del teatro ambulante, llamado “farandulero”, aparece en el proscenio: está vestido con traje, pero sobre los hombros lleva “la capa azul de Arlequín, y en la cabeza un gorro puntiagudo adornado con las estrellas”. Toca la guitarra y cantando presenta al público a los personajes de la farsa. En las coplas que acompañan la salida de uno u otro personaje -una especie de desfile- el farandulero caracteriza a cada uno de ellos. Luego los personajes cantan todos juntos y, cuando el director les da la señal, abandonan el escenario dejando a los molineros solos, quienes en una discusión cómica revelan la trama de la pieza: la coquetería de las mujeres y los celos sin razón de los maridos. Así empieza la acción.

En general, la descripción de los decorados es muy detallada y realista. El Primer Acto de la pieza está ambientado en la “plazoletilla”, con el emparrado delante del molino. El primer cuadro nos presenta la felicidad de la vida conyugal de la pareja de molineros, que pasa el tiempo en juegos cariñosos y cantos. El diálogo de los molineros sigue con bastante fidelidad el texto de Alarcón. El espectador se entera de que la Molinera es una de las mujeres más guapas de aquellos lugares y de que la cortejan hombres tan importantes como el Corregidor, el Abogado, los canónigos, e incluso el mismo Obispo. El tío Lucas no se preocupa por la honra de su mujer; él confía mucho en ella. Cuando el matrimonio ve acercarse al molino al Corregidor, que viene en compañía del alguacil Garduña, el Molinero mismo decide esconderse en el emparrado para escuchar la declaración del Corregidor y divertirse de este modo. El diálogo de la Molinera y el Corregidor del capítulo XI de la novela está reproducido prácticamente al pie de la letra, y por él sabemos que Frasquita quiere conseguir el puesto de secretario del ayuntamiento para su sobrino de Estella. Hablando con don Eugenio, Frasquita se comporta de una manera muy provocadora y coqueta, pero en el momento que éste la quiere coger del brazo, lo empuja y don Eugenio cae haciendo mucho ruido. El tío Lucas baja del emparrado como si acabara de despertarse. El enfado del Corregidor se pasa cuando Frasquita vuelve otra vez muy coqueta con él, ofreciéndole las uvas y se aprieta contra su cuerpo. Vienen también otros admiradores de la belleza y gracia de la Molinera: el Abogado, los dos Canónigos, y el Obispo. En la conversación se ponen a coro a alabar la hermosura de Frasquita. El Obispo cuenta a la Molinera la última noticia: han encontrado a una banda de brujos y brujas. Garduña insinúa que hay rumores de que el mismo Molinero tiene que ver con esta banda -así nace el plan de seducción de la Molinera. Los invitados, al oír las palabras de Garduña, prefieren abandonar el molino. El Corregidor y Garduña interpretan las coplas cómicas jactándose de su ingenio: ya está en manos del Corregidor la bella Frasquita.

En el Cuadro Segundo la acción pasa a la casa del Corregidor, donde se ha reunido una tertulia presidida por la Corregidora, mujer joven y guapa. Los que están ahí se dedican a contar los chismes y rumores que hay en la ciudad. Todos saben que el Corregidor corteja a la Molinera -para ellos una mujer sin principios morales. El Abogado y el Canónigo intentan defenderla, pero no pueden cambiar el veredicto de la opinión pública. Aparece el Corregidor y cuenta que está muy atareado ahora: todo su tiempo lo ocupa el caso de la banda de brujos. Gracias a sus preocupaciones han descubierto a un miembro más de la banda: el molinero tío Lucas. La noticia no extraña a los reunidos en la tertulia, hay que meter en la cárcel a los dos: la Molinera también es una bruja. La Corregidora dice que no lo cree, pero todos le aseguran que es así. Pronto los invitados se van, y a través del diálogo entre Garduña y el Corregidor, que corresponde al capítulo XIV de la novela, “Los consejos de Garduña”,nos enteramos que el plan de seducción está listo.

En el Acto Segundo la acción vuelve al molino. Los molineros acaban de cenar y se van a dormir, pero les interrumpen los golpes en la puerta. Ahí están el Alcalde y el Alguacil con la orden de detención del tío Lucas. Se le acusa de estar involucrado en el caso de los brujos. Al tío Lucas, a pesar de las protestas de la Molinera, se lo llevan y entonces aparece el Corregidor: ha caído en la acequia. El contenido de la escena corresponde al capítulo XXI de la novela. Frasquita deja al amante frustrado amenazándole con el trabuco y se va a buscar “al médico”, como dice a Garduña, pero en realidad quiere encontrar a su marido. El Corregidor decide que la Molinera ha ido a su casa para contárselo todo a su mujer y envía a Garduña para salvar la situación. Mientras tanto, duerme en la cama de los molineros.

Hay una Escena Intermedia en la cárcel. En ella participan el juez, el Alguacil y el Molinero detenido. El juez borracho pide al tío Lucas que le enseñe las brujerías que sabe hacer. El Molinero les propone hacer del aire un barril de vino: para eso le desatan las manos y él pronuncia unas conjuraciones cómicas, apaga la vela y se escapa para ir a su casa.

Cuando el tío Lucas llega al molino, encuentra en la habitación las ropas del Corregidor y, muerto de celos y decidido a la venganza, se las pone y se dirige a casa de su rival. El Corregidor y Garduña, que ya ha vuelto de la ciudad, descubren la desaparición de su ropa, y entonces el Corregidor entiende que no hay más remedio que vestirse con la ropa del Molinero y regresar a casa. En este momento entran el Alcalde y el Alguacil, que pegan al Corregidor pensando que era el tío Lucas que ha escapado de la cárcel. Frasquita está con ellos. Ahora todos se dan cuenta de lo que ha pasado y salen con mucha prisa hacia la ciudad.

En la Escena Intermedia entre los actos hay un diálogo amoroso entre el Portero y una criada, Marcela. En el Cuadro Primero del Acto Tercero, ante la casa del Corregidor aparece la comitiva encabezada por don Eugenio con el vestido del Molinero. Los criados no le dejan entrar hasta que no aparezca la Corregidora y les permita pasar. En el Cuadro Segundo la acción corresponde a los capítulos XXXI - XXXV de la novela de Alarcón, pero se omite la explicación de Frasquita con el testimonio “fidedigno” de las burras que se saludaron en la oscuridad. Frasquita y el tío Lucas hacen las paces, pero la Corregidora no perdona a don Eugenio. El Corregidor duerme en el salón, el escenario se llena de una luz fantástica y empieza el sueño del Corregidor, donde los Criados y otros personajes le cantan las coplas del escarnio.

En su adaptación Arconada ha introducido cambios, tanto en la trama original de Alarcón como en el tratamiento de los personajes.

Así, los molineros rejuvenecen en la comedia de Arconada: en la novela el tío Lucas tiene “cerca de cuarenta años”[3] y la edad del tío Lucas de la comedia es de treinta y cinco años. La Molinera de Alarcón “frisaría en los treinta”[4] , pero en la pieza de Arconada tiene veintidós años.

¿A qué se debe este cambio? En su artículo crítico sobre la representación de La Zapatera Prodigiosaen el Teatro Gitano, nota que

La diferencia de edad entre ella y el zapatero, su esposo, es sólo un detalle, que contribuye al desarrollo más enérgico de la trama. Si fueran los esposos de la misma edad, los acontecimientos serían los mismos[5] .

Por lo tanto, supongo que Arconada considera la edad como una característica más aplicada para agudizar el conflicto central de su pieza: los molineros son jóvenes y el Corregidor es viejo, es un hombre de cincuenta y cinco años, casado, que corteja a una jovencita.

Otro cambio introducido por Arconada se refiere al comportamiento de la Molinera: si en la novela de Alarcón hay cierta ambigüedad en la relación entre Frasquita y el Corregidor, porque no es tan claro quién es la víctima de la seducción y quién seduce, en la pieza teatral la Molinera es realmente provocadora: en el acto primero (la escena en la plazoletilla) le propone al Corregidor tocar su brazo para asegurarse de la dureza de sus carnes, luego se aprieta contra el cuerpo del Corregidor ofreciéndole uvas.

También transforma Arconada la trama de la obra. Según la interpretación social de la novela de Alarcón, el escritor acentúa mucho la diferencia de clase social entre la pareja de molineros y el Corregidor. El tío Lucas en la pieza, explicando a su mujer el porqué no le importa que el Corregidor la corteje, dice:

Porque aunque sea el Corregidor, se la pagará. Tú, claro está, no lo querrás y yo me divertiré mucho. ¡Imagino qué rabia le causarán a este poderoso ciudadano los amores no correspondidos! Y cuanto más poder tiene uno, más ridículos son sus fracasos[6] .

En su réplica, la Molinera, asegurando a su marido su amor, afirma: “Somos pobres, pero felices. Aquí, en nuestro molino, donde tú trabajas honestamente, sudando tinta”[7] .

El Corregidor decide utilizar su poder para seducir a la Molinera. En la novela de Alarcón solamente le trae un papel con el nombramiento de su sobrino y ordena detener al Molinero. Aunque luego, en la conversación con Garduña, al saber que Frasquita ha ido en busca de su marido, dice:

Antes de que amanezca estarán caminando para las cárceles de la Inquisición, atados codo con codo, el tío Lucas y la señá Frasquita, y allí se pudrirán sin tener a quién contarle sus aventuras de esta noche[8] .

Sin embargo, estas palabras no se cumplen en El sombrero de tres picos. Pero el adaptador de la novela desarrolla este tema y en su pieza el pérfido “todopoderoso” acusa al tío Lucas de estar involucrado en el caso de la banda de los brujos y lo manda a la cárcel. Este cambio le permite a Arconada abreviar las complicadas peripecias nocturnas de los personajes, acentuar la vileza del Corregidor y convertir la escena de la cárcel en un intermedio divertido con las brujerías falsas del tío Lucas, que corresponden muy bien al género de la comedia escogido.

Arconada también añade una escena entera, la de la tertulia en la casa del Corregidor: necesita este fragmento para caracterizar a la Corregidora como una mujer leal, honesta, de buen corazón y representar el ambiente chismoso que domina en la ciudad.

En la reseña de La Zapatera prodigiosa antes mencionada, Arconada comenta de esta manera el ambiente que rodea a la Zapatera:

El fondo social de la pieza forma aquel ambiente enemigo, chismoso, que rodea a la zapatera independiente y coqueta. Como tiene que ser en un pueblo perdido, el coro de arpías está encabezado por las fuerzas locales reaccionarias. Dos beatas juegan en la obra un papel de pocas palabras, pero de mucha importancia. El chisme forma parte del ambiente social[9] .

Es interesante descubrir que las interpretaciones hechas por Arconada de La Zapatera prodigiosa y El sombrero de tres picos sean tan afines. Así, en su adaptación el escritor en una escena presenta un coro de mujeres mayores, el clero hipócrita, todos representantes de la clase social alta, trazando un pequeño cuadro del ambiente social de una ciudad de provincias, donde se calumnia a los honestos trabajadores mientras en realidad todo el mal proviene de los representantes del poder.

Cierto interés tiene la estructura de la pieza escogida por Arconada. No hay ninguna prueba directa de que al escritor le inspirara “la farsa cruel”, es decir, La Zapatera prodigiosa, de García Lorca; sin embargo, las dos piezas revelan algunos rasgos de similitud.

Arconada, que se empeña tanto en la esencia popular de la historia, quiere reflejarla en la forma que otorga a su creación. Es una sencilla y divertida farsa. El escritor ya tenía experiencia en el campo del género de la farsa, por eso creo que algunos elementos de la obra tienen su origen en la farsa tradicional: por ejemplo, el desfile de los personajes en el prólogo. Pero no hay duda de que Arconada tenía previsto escribir una obra divertida, ligera, alegre. La llena con los números musicales, donde cantan todos los personajes de la obra. Estos recursos corresponden más a la farsa poética, tal como la practicaba Lorca.

Fijémonos una vez más en el prólogo. En la pieza de Arconada sale al proscenio el “farandulero”, el director de la farándula. En La Zapatera prodigiosa,en el prólogo sale el Autor, que se dirige al público y luego habla con la protagonista de la farsa, la Zapatera. Se constituye una especie de teatro en el teatro, y la misma técnica aplica Arconada al adaptar la novela de Alarcón. En La Zapatera prodigiosa el Autor del prólogo es un personaje misterioso, que introduce los elementos de la magia y la poesía en la acción. Así, en la acotación leemos:

Se quita el sombrero de copa y éste se ilumina por dentro con una luz verde, el Autor lo inclina y sale de él un chorro de agua. El Autor mira un poco cohibido al público y se retira de espaldas lleno de ironía[10] .

El director del teatro ambulante de la pieza de Arconada también está caracterizado como un personaje mágico: lleva la capa de Arlequín y la gorra puntiaguda de estrellas. Según sus palabras, los personajes se esconden en su guitarra. Cada vez que él toca un acorde, salen nuevas figuras.

En la última escena Arconada también comunica un aire de magia al espectáculo: primero el escenario se queda absolutamente a oscuras, pero luego adquiere un aspecto fantástico y cuando el Corregidor duerme, los personajes le cantan coplas de escarnio.

Todo esto me hace pensar que Arconada, en la elaboración de su versión de El sombrero de tres picos, pudo inspirarse en el teatro de Lorca. Valorando esta aportación teatral de Arconada, hay que señalar lo siguiente: en unas nuevas condiciones histórico-literarias el escritor sigue fiel a las ideas estéticas que concibió en los años de su práctica como escritor y dramaturgo en España, que contribuyen a la interpretación marxista de una obra clásica española. En esta pieza en concreto, el escritor aún utiliza las técnicas teatrales de las vanguardias, insistiendo en el arraigo de la farsa en la tradición popular; sin embargo, también es bastante evidente que la representación tiene un sello marcado por el método realista, requerido en la URSS por los ideólogos marxistas.

La historia de las realizaciones escénicas nos la cuenta el mismo autor de la adaptación. Resulta que esta comedia ha sido representada para los soldados del Ejército Rojo en los momentos de descanso entre combates:

... cuando se estaban organizando las compañías de los Frentes, una de ellas la tomó, Alberto hizo los decorados y figurines, y estrenaron la obra con no poco éxito, en uno de los cuarteles de Moscú. Después la llevaron al frente para alegrar, con una divertida farsa española, los descansos de los combatientes del Ejército Rojo que comenzaban entonces sus ofensivas victoriosas[11] .

Quisiera señalar que durante la Segunda Guerra Mundial en la Unión Soviética la Unión de Escritores, miembro de la cual fue Arconada, definió el objetivo del arte en los tiempos de la guerra:

What is of paramount importance today, as it has never been before, is the activizing function of art which possesses the invaluable faculty of inspiring men to fight, of helping them in the struggle[12] .

Así, la adaptación de Arconada ha sido aprovechada para la acción pansoviética Artistas para el Frente. Es un dato para corroborar la hipótesis de que en los años de la segunda guerra mundial la producción literaria de Arconada fue bastante afín con el contexto literario de la Unión Soviética.

El testimonio de la otra representación de la obra, hecha por los actores del grupo de teatro del Club Español de Moscú, son las palabras con las cuales Arconada se había dirigido a los estudiantes hispanistas, el año 1948. No obstante, el grupo de teatro español aficionado no tan sólo representó este espectáculo en los escenarios del Club de Cultura. En 1957 el montaje fue presentado en la sala del teatro María Ermólova de Moscú, en un festival de teatro. El crítico Fevralski dedica a este acontecimiento una breve y benévola reseña. Al explicar la historia de este espectáculo, el crítico apunta que la obra de Alarcón adaptada por Arconada había sido escenificada por primera vez por el grupo en el año 1948, cuya dirección estaba a cargo de Félix Navarro. De los actores principales que estaban en el reparto en 1957, sólo tres participaron en la primera escenificación: Luis Villasante (Corregidor), Conchita Brufau (Corregidora), Dulcidio Sotoca (Alguacil). Los papeles del tío Lucas y Frasquita fueron interpretados por Manuel Alberdi y Victoria Alberdi.

Inicialmente los decorados para el montaje fueron realizados por Alberto Sánchez, pero en la puesta en escena en el teatro Ermólova, los sustituyeron por otros, que el crítico lamentando el cambio encuentra muy poco expresivos.

Al considerar la adaptación de la obra de Alarcón, el crítico señala que el autor de la adaptación ha acentuado la superioridad moral de los representantes del pueblo -los molineros- sobre los representantes de las clases gobernantes:

Con esta alegre historia de las desgracias amorosas del Corregidor, dueño del sombrero de tres picos, apasionado de amor por la hermosa mujer del molinero, Alarcón muestra al representante de la aristocracia desagradable y ridiculizado. En su adaptación Arconada ha subrayado el tema de la superioridad moral del pueblo, encarnado en las figuras del molinero y su mujer, sobre la aristocracia gobernante. El espectáculo concluye con un monólogo escrito por Arconada que canta el honor de la mujer española, el honor del pueblo español[13] .

Fevralski termina la reseña con la mención del éxito que ha obtenido el montaje en el festival:

Los espectadores que han llenado la sala del Teatro de M. N. Ermólova, donde se celebró el espectáculo, recibieron al grupo español con gran cordialidad[14] .

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1. Arconada, C. “El sombrero de tres picos”. Arconada menciona el estreno de la versión de la novela realizada por Casona, es decir, el discurso se pronunció por tanto en 1947. El texto se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, entre los materiales del manuscrito número 22606/29.

2. Dispongo de la traducción al ruso de la adaptación de Arconada realizada, cómo no, por Fédor Kelin. El texto mecanografiado de la traducción se conserva en los fondos de la Biblioteca Estatal del Arte de Rusia, fechado en el año 1944.

3. Alarcón, Pedro Antonio, de. El sombrero de tres picos. Barcelona, Crítica, 1993, p. 79.

4. Ibídem, p. 76.

5. Arconada, C. “La zapatera prodigiosa en el Teatro Gitano”, en Literatúrnaia Gazeta, 16 /930 (20 de abril, 1941), p. 8. (En ruso).

6. Traducción mía.

7. Traducción mía.

8. Alarcón, Pedro Antonio, de. El sombrero de tres picos, ob.cit., p. 143.

9. Arconada, C. “La zapatera prodigiosa en el Teatro Gitano”, ob.cit., p. 8.

10. García Lorca, Federico. La Zapatera prodigiosa en Obras completas II. Teatro. Edición de Miguel García-Posada. Barcelona, Círculo de Lectores, 1997, p. 197.

11. Arconada, C. “El sombrero de tres picos. Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito 22606/29.

12. Struve, Gleb, Russian Literature under Lenin and Stalin. 1917-1953, p. 318.

13. Fevralski, A. “Sombrero de tres picos”, en Soviétskaia cultura, 108 (12 de agosto de 1957). (En ruso).

14. Ibídem.