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Un rasgo más de aquel entonces era la sensibilidad hacia el problema “lo nacional/lo extranjero”. En los primeros años de la perestroika se discutía sobre la posibilidad o la imposibilidad de aplicar a Rusia la experiencia occidental. Era lugar común llamar a ciertos políticos rusos “chicos de Harvard” y acusarles de no conocer la realidad rusa y sólo saber la teoría económica. Esta discordancia entre la vida del pueblo y los nuevos valores era uno de los temas favoritos del humor gráfico:

Texto: ¿Sabes alguna canción sobre el capitalismo? Autor: N. Kinchárov. "Izvestia", 1991
En el socialismo nos acompañaban leyendas bonitas, héroes (y no siempre falsos), poesía (y no siempre tonta) y canciones. Le pareció gracioso al dibujante aplicar toda esta parafernalia romántica a la “construcción del capitalismo”.
No sé si está bien o mal ser romántico, pero a veces los autores de los dibujos eran bastante crueles con sus personajes. He aquí por ejemplo un dibujo lleno de autocrítica nacional:

Textos: Supongamos que decidimos comprar o vender una partida grande del producto... [El nombre del periódico:] Comerciante. Autor: V. Kókarev. "Komsomólskaia Pravda", 1992
O uno más sobre el culto del dólar que se estableció en el país con una inflación gigantesca:

Texto: - ¿Por qué has echado allí un dólar, George? - Es que me habían dicho que echarlo aquí traía suerte. Autor: V. Shílov. "Izvestia", 1993
Los dibujantes presentan también la “extranjerización” del país, en la mayoría de los casos en el plano de la vida cotidiana: surgimiento de sex shops, novios extranjeros, productos extraños, palabras desconocidas, etc.
Y para terminar vemos como se evalúa en el dibujo humorístico el propio periodo de la perestroika:

Texto: ¡Viva el 6º Aniversario de la Perestroika! Autor: V. Kókarev. "Komsomólskaia Pravda", 1992

Texto: "Pasado glorioso. Futuro luminoso". El hombre: ¡U-u-u!
Galina Lukiánina
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