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Para los españoles sobre Rusia, para los rusos sobre España

Esta es la referencia que circuló por la red
Enviado el: viernes, 23 de noviembre de 2007 1:00
Para: +Lista GCE-YAHOO
Asunto: [listaGCE] Rybalkin : "Stalin y España" (acto de presentación del libro)
De: listaGCE@yahoogroups.com [mailto:listaGCE@yahoogroups.com]
En nombre de Maribel –bel

He asistido esta tarde (22-Nov’07 ; 19:30) a la presentación del libro de Yuri Rybalkin “Stalin y España. La ayuda militar soviética a la República” en la librería-editorial Marcial Pons de Madrid, presentado por Ángel Viñas y Javier Pradera, y con la presencia del embajador ruso, y varios miembros de su equipo diplomático.
Para mí ha sido una presentación apreciable, sobre todo porque el libro parece muy prometedor acerca de un tema interesantísimo. A pesar de ello, el local resultaba incómodo por la gran cantidad de asistentes, la abundancia de presentadores favorecía la dispersión de ideas, y el hecho de que el autor necesitase comunicarse con el público mediante intérprete, restaba solidez y frescura a la transmisión los contenidos. Aún así creo que no ha sido tiempo perdido sino todo lo contrario.
El representante de la editorial nos puso en antecedentes de que el autor publicó el libro originalmente en Rusia en el año 2000 con el nombre de “Operación X” que era el nombre clave con el que se denominó la intervención soviética en la GCE. En el transcurso de sus investigaciones, Viñas se encontró con la referencia de este libro y finalmente dio con el libro y con el autor, apadrinándole en el proceso de edición en España.
Seguidamente fue a tomar la palabra Ángel Viñas, y en ese momento comenzó a sonar accidentalmente el himno de Riego en forma de tono de llamada en un móvil, lo que dio lugar a alguna broma. Por cierto que a lo largo de la hora de duración del acto sonaron unos 10 móviles distintos. Viñas contó que su respaldo a la publicación del texto en España se debía no solo a razones objetivas de calidad académica, sino que en su peripecia personal en Moscu le costó bastante hasta dar con el libro y el autor, que algunos autores citaban, y otros, como Beevor, directamente plagiaban sin citarle. El valor académico del texto se fundamenta en dos puntos: la descripción y análisis de la participación militar soviética en la GCE, y las enseñanzas que los soviéticos obtuvieron de dicha participación. Soviéticos y sobre todo alemanes fueron quienes más conclusiones de carácter militar sacaron de la GCE, a diferencia de UK que fue la potencia que conoció mejor lo que sucedía, y la que peor lo entendió. Viñas también incidió en  que Rybalkin es un autor “sans parti pris”, que cuando escribió su libro en 2000 carecía de cualquier vinculación con España, y que lo hizo con la actitud de los verdaderos historiadores, sin preconizar ni interpretar en función de lo que hoy sabemos que ocurrió después, esto es, sin leer la historia hacia adelante, por lo que su aportación es perfectamente científica. Dicha aportación supone la apertura de nuevos caminos que facilitarán la “crossfertilization” historiográfica sobre el asunto en cuestión.
Javier Pradera se sorprendió de que la GCE aún siga dando tanto juego editorial, considerándola como un “pozo insondable”, y refirió algunos datos que le habían llamado la atención del libro como el cómputo de que la URSS a lo largo de su historia ha dejado de percibir en torno a 142 mil Millones de dólares por ayuda a terceros países no reembolsada.  Otro dato que aporta el texto es que la GCE resultó ser el antecedente de la represión estalinista sobre la flor y nata del ejército soviético en Junio’37, estimada entre 10 a 40 mil oficiales, en parte debida a la “paranoia de traición” respecto de los combatientes soviéticos en España. También otras paranoias semejantes, y las limitaciones del propio Voroschilov, “que no era precisamente Kutuzov”, indujeron a los soviéticos a sacar menos y más tardías conclusiones militares sobre la GCE, respecto de los alemanes que fueron quienes más se aprovecharon en este sentido. Según Pradera, si hubiese habido más confianza en su propio ejército, los efectos sobre la URSS de la invasión de Junio’41 no hubiesen sido tan devastadores. Finalmente hizo una mención al origen durante la GCE de la denominación española de “cóctel Molotov” como medio rudimentario de lucha antitanque, en honor del dirigente apellidado así. Según él, este es un libro que “se lee con pasión”.
La intervención del autor, Yuri Rybalkin, resultó muy heterogénea y un poco sincopada, tanto por la necesidad de traductor, como probablemente porque el autor desconociese el perfil de la audiencia que había acudido a escucharle. Comenzó mencionando los sentimientos de amistad y simpatía mutua entre los pueblos español y soviético a raíz de la intervención en la GCE. El traductor dijo literalmente “voluntarios” soviéticos, lo que creo se trate de un error. Se refirió a los 204 militares enterrados en el cementerio de Fuencarral. Hizo una alegación muy confusa a que el ínclito César Vidal en su libro sobre las Brigadas Internacionales se había apoyado en un artículo de Rybalkin, publicado en una revista para amas de casa en 1996, para afirmar que la intervención soviética en España estuvo determinada por Stalin para hacerse con el oro. Mencionó que en su rastreo de documentos tuvo que descifrar denominaciones en clave ( X era España, misioneros eran los asesores, blancos eran los franquistas etc…). Afirmó sin dudas que Stalin fue el director de la operación de intervención en España y que todos los aspectos de este asunto se consultaban con él y los decidía él. A pesar del juicio negativo de la historia sobre Stalin, puede considerarse que tuvo un  papel progresista (“progresivo” según el traductor) en la GCE a diferencia de las potencias occidentales. Finalmente incidió en citar uno de los informes reproducidos en el apéndice de su libro, en el cual un teniente soviético se refiere a las relaciones de estos militares con el pueblo español.
El embajador ruso comenzó hablando de que en su primera visita a España a principios de los años ochenta las librerías estaban llenas de títulos sobre la GCE, y que ahora hay incluso más. Citó una frase de Ronald Reagan acerca de que los brigadistas de la Lincoln “were on the wrong side of the history”. Contradiciendo este sentido, el embajador insistió en que la misión soviética en defensa de la España republicana estuvo en el lado correcto (“right”) de la historia, del lado del pueblo español, y en contra del fascismo internacional, y que los militares soviéticos no tuvieron que ver con los excesos y los horrores de la guerra.
Hubo después un turno de preguntas en el que se suscitaron unas pocas cuestiones de gran interés:
- La supuesta sobrevaloración de algunos materiales soviéticos: Viñas respondió con que esa, que es la tesis de Howson, no se aviene con la práctica de la URSS en el comercio internacional de aquella época de emplear tipos de cambio múltiples, y que si existió sobrevaloración, no se conocen, ni probablemente existan documentos que la prueben. En todo caso, sobrevalorada o no, aquella era la única ayuda material disponible, y fue así aceptada y deseada por la República.
- Rybalkyn también intervino para afirmar que la intervención soviética no estaba predeterminada, y por tanto no pudo estar planificada de antemano. Según él para Stalin la cuestión de España se limitaba básicamente al cuando y al cuanto, pero no tanto al que.
- Angel Viñas se refirió a que en Occidente hay una nueva tendencia historiográfica en el sentido de efectuar un “reassesment” de la figura de Stalin en su dimensión de estratega de política exterior, en la cual comienzan a atisbarse algunos indicios de cierta solidez.
- Alguien preguntó sobre eventuales planes de Stalin sobre España en caso de una victoria de la República, y otro sobre la postura de Stalin sobre la España franquista en las conferencias de Teherán y Yalta. Viñas se atuvo al único documento existente sobre los planes de Stalin para España que es la minuta del embajador Marcelino Pascua sobre su reunión con Stalin en Feb’37 en el sentido del mantenimiento de la república democrática.
- Más adelante nuestro colega Pedro G. Bilbao, se refirió a ese mismo argumento tratado hace más de 30 años en el programa La Clave entre Líster y Blas Piñar (Pedro, no fue Blas Piñar, sino Serrano Suñer) en el que el primero dijo que no era posible saber que hubiese ocurridote haber vencido la República, pero si se puede saber lo que no hubiese ocurrido, la dictadura franquista, a lo cual el otro participante respondió con alguna mención a la represión de anarquistas por comunistas en 1937.

El acto finalizó con una breve intervención de Dolores Meroño citando el deseo de la presidenta de AGE en Moscú, Adelina Kondratieva, de que el libro de Rybalkin se haya convertido en homenaje a los combatientes soviéticos en España, a los que está dedicado.