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Para los españoles sobre Rusia, para los rusos sobre España

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En kupéLos del crucero sólo me hicieron voucher para 14 días. Tenía que buscar la invitación por mi cuenta. Al final lo compré el visado a los de IberRusia. Te hacen un voucher e incluso te aseguran el viaje. No es caro porque las invitaciones que te venden por allí, en algunas agencias extrañas, son más caras. Sale caro si pagas la tasa de urgencia, como en mi caso que perdí mucho tiempo por una promesa de invitación que no me llegó nunca. También sabes que con IberRusia vas a conseguir el visado, porque tienen una relación especial con el Consulado. Luego en IberRusia me amenazaron diciéndome que no podría salir de Rusia por otro lugar que no fuera por Moscú, que no les pidiera responsabilidades a ellos si no podía salir por Mongolia. Empecé a hablar en ruso con ellos y me dijeron: “Entonces nada, nada, tú te sabes a defender”. Teóricamente tenía que registrarme en Moscú pero hice en una oficina de correos en Irkutsk, en la segunda oficina, porque en la primera nos pusieron muchas dificultades. Yo creo que no todos saben bien el sistema, y si no te sale bien en un sitio por alguna razón burocrática, hay que intentarlo en otro.

Los visados de Mongolia se tramitan en Barcelona porque el consulado honorario de Madrid no lo hace. Creo que casi todos los que van a Mongolia son catalanes, de hecho son los que más viajan en general. Hasta un mes de estancia no necesitas invitación. Cuando entras en Mongolia los precios caen, es muchísimo más barato todo que en Rusia. Un hostal en Ulan-Bator costaba 3 euros con desayuno incluido y era de buena calidad. Lo que pasa es que viajar por Mongolia resulta duro. El asfalto acaba más o menos a 40 km. de Ulan-Bator y luego todo son pistas. Hicimos excursiones en coche por allí por el campo donde te mueves a una media de 20-30 por hora. En Mongolia hay sólo dos líneas de tren: esta que va desde Rusia a China y otra, lateral, que también va a Rusia. Para cualquier cosa tienes que salir de la vía. Y eso es caro: alquilar un coche con conductor salía unos 80 dólares al día. Al principio pensé que era una chorrada eso del conductor pero realmente sin él puedes morir en Mongolia porque ni siquiera en las carreteras principales hay señales. El GPS allí no sirve para nada porque casi no hay caminos asfaltados. Con la gente mayor sí que podía hablar más o menos en ruso. En Ulan-Bator hay muchos albergues, pequeños hostales, allí la gente habla en inglés y muy bien. Como escriben con el alfabeto cirílico puedes leer las cosas pero no entenderlas.

Por cierto, en Rusia a mi hermano le quemó bastante la comunicación con los rusos. Dice: “Y además ¡no les da la gana hablar en inglés! porque saben. Cuando están borrachos, hablan”.  Porque luego en el bar del tren, con cerveza y vodka, todo el mundo acababa hablando en inglés. Mi hermano quedó intrigado y me dijo: “Pregúntales porque no les da la gana”. Aquí en España, por ejemplo, viene un turista extranjero y el español que le atiende y no sabe hablar inglés o alemán, hace esfuerzos por comunicarse, aunque sea hablando mal o mediante gestos… el ruso en cambio no hace este esfuerzo.  Eso yo lo he notado, hay una especie de orgullo allí.

China este año ha puesto mucho más requisitos para el visado, probablemente por los Juegos Olímpicos. Además no puedes sacarlo con más de un mes de antelación, es decir yo salí de Madrid a Rusia en avión el 29 de julio y tuve que recoger el visado chino el día 28 de julio (para entrar en China el 28 de agosto). Un amigo mío que vive en China nos hizo la invitación aunque no fuimos a su casa ni a su ciudad.

En China el hardseat (“silla dura”) es peor que el obshii (vagón no con literas sino con asientos numerados) de Rusia, es como un tren de cercanías de los que había en España de de 2ª clase con asiento rojo acolchado, con ese aspecto pero además repleto de gente. Encima hay como una balda portaequipajes llena hasta los topes. Carece de plazas, es como un cercanías atestado de gente. Pero un cercanías que puede durar tres días, es un tren de larga duración. Allí puedes ver gente tumbada en el suelo. Hay también trenes más normales, pero sólo había billetes para estos. Además cuando comprábamos los billetes  no sabíamos si eran para el tren o para el autobús, y nos dicen “por esa puerta” y vimos que era la estación. No podías pasar a la vía hasta que llegara el tren, ya que había una barrera metálica controlada por la policía. Detrás de la valla una multitud apelotonada, podían ser unas mil personas dispuestas para lanzarse a abordar el tren. Los chinos se apelotonan enseguida, no respetan las colas ni nada; en este sentido son mucho peores que los rusos. Cuando se abre la barrera la gente se agolpa en el andén donde cree que va a situarse la puerta del tren, luego se lanzan a correr hacia ella. Un jefecillo de la estación nos vió poco válidos para eso y quiso hacernos un favor pero nos hizo una putada porque queriendo indicarnos un lugar apropiado, se equivocó. Nos llevo a una azafata del tren para que entráramos pero esa presionada por una multitud  tampoco podía hacer nada. Sólo perdimos tiempo y entramos a presión en el tren. Mi hermano entró el último con un pie en el aire y la mochila en la espalda, cuando el tren se ponía ya en marcha. Sin embargo, en el vagón había también un samovar con agua caliente.

Pero de China y de Mongolia hay que contar aparte.

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