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Ekaterinburg, la ciudad constructivista

Mar, 23/06/2015 - 17:42
Edificio de baños públicos (1926-1927)

José María Cañadas

Ekaterinburg, la capital administrativa de la región de los Urales, es una ciudad bastante desconocida en España. En tiempos soviéticos, como muchas otras ciudades rusas trocó su nombre por el de Sverdlovsk, un malogrado dirigente bolchevique que murió los primeros años de la revolución. Y es una ciudad desconocida entre otras cosas porque en ella durante muchos años estuvo prohibida la presencia de extranjeros por motivos militares. Situada en lo que algunos consideran el límite entre Europa y Asia, durante mucho tiempo fue una ciudad industrial considerada como la retaguardia de la Rusia europea. De hecho en esta ciudad se instalaron muchas fábricas cuando los alemanes invadieron el país.

Aunque en los últimos tiempos la ciudad ha cambiado mucho trocando su naturaleza industrial por otra más comercial, la ciudad que desde la Perestroika fue de nuevo bautizada por su antiguo nombre: Ekaterinburg (la ciudad de Ekaterina) conserva un valioso patrimonio arquitectónico basado en el estilo constructivista surgido en los años 20 cuando los arquitectos vanguardistas, influenciados por la revolución rusa quisieron diseñar para la nueva sociedad socialista una ciudad nueva. Para ello idearon una serie de edificios emblemáticos que debían albergar los servicios comunales de esta nueva sociedad.

Edificio de la banca estatal (1926)
Edificio Hotel Madrid (1933-1937)

A mediados de los años 30, el nuevo estilo vanguardista dio paso al realismo socialista propio del estalinismo aunque muchos de los edificios de la época, a pesar de los condicionantes políticos, siguieron conservando la estructura de la vanguardia constructivista disfrazados con algunos elementos ornamentales propios del también llamado estilo estalinista imperial.

La ciudad conserva esa huella del constructivismo aunque en los últimos tiempos han desaparecido algunos emblemáticos edificios, sustituidos por anodinos centros comerciales debido a la globalización y a la presión del nuevo sistema de libre mercado instalado en Rusia tras la caída de la Unión Soviética. Pero a pesar de que se han cometido muchos desmanes, entre ellos el derribo de reciente de una de las joyas constructivistas de la ciudad, precisamente para construir un megalómano centro comercial, el visitante curioso no deja de apreciar una serie de lugares donde este peculiar estilo constructivista todavía se puede contemplar, aunque también hay que decir que en ocasiones se encuentran en un deplorable estado de conservación.

De especial interés es la visita al barrio industrial de Uralmash, donde la visión de la utopía socialista es más clara. Se trata de un barrio industrial creado en los años 20 del pasado siglo donde se construía maquinaria industrial pesada y donde, durante la II Guerra Mundial se construyeron los famosos tanques T-34, una de las armas decisivas del ejército soviético contra el ejército alemán. Allí todo está organizado para favorecer la vida cotidiana de los trabajadores, un edificio para la cultura, otro para el alojamiento de los trabajadores, otro para escuela, otro más para comedor colectivo.

En la gran plaza que da entrada a la fábrica de maquinaria de Uralmash, se encuentra un peculiar edificio denominado Hotel Madrid, mezcla de estilo constructivista con algunos elementos posteriormente añadidos del periodo estalinista. Al parecer el nombre de Hotel Madrid es debido a que allí se alojaban trabajadores extranjeros en la época de la guerra civil española de 1936.

Torre blanca de agua (1929)